Buscar:
Sesgo de la Aversión: nos afecta más perder que ganar - Kokoro World Trends
Creada en Febrero de 2015, Kokoro World Trends Sicav S.A. es una de las primeras sociedades de inversión de capital variable (SICAV) españolas que invierte en las Macro Tendencias de Futuro bajo criterios de sostenibilidad y contemplando, en su globalidad, las variables de ambientales, sociales y de gobierno corporativo.
Macro Tendencias de Futuro Sicav Fondos de Inversión Madrid
22476
post-template-default,single,single-post,postid-22476,single-format-standard,edgt-core-1.0.1,ajax_fade,page_not_loaded,,hudson-ver-2.0, vertical_menu_with_scroll,smooth_scroll,blog_installed,wpb-js-composer js-comp-ver-5.4.5,vc_responsive

Sesgo de la Aversión: nos afecta más perder que ganar

Abr 09 2019

Sesgo de la Aversión: nos afecta más perder que ganar

El sesgo de la aversión o miedo a las pérdidas explica porqué nos afecta más perder que ganar

 

Ana Fernández aborda este sesgo de la aversión en el Consultorio de Psicología Financiera de Capital Radio. Puedes escuchar la entrevista completa descargando el PODCAST >>> aquí

 

 

Nos gusta ganar, pero ni de lejos tanto como lo que nos molesta perder. Este fenómeno tiene base empírica y nombre científico. Es lo que David Kahneman y Amos Tversky denominaron el sesgo de la aversión a la pérdidaun fenómeno psicológico que puede aplicarse perfectamente a nuestra vida diaria y a nuestras decisiones de inversión.

 

 

El sesgo de la aversión o miedo a las pérdidas es la tendencia que tenemos los seres humanos a tener más en cuenta una pérdida que una ganancia de la misma magnitud. Las pérdidas son más grandes que las ganancias.

 

 

En 1981, ambos psicólogos realizaron un experimento titulado La formulación de las decisiones y la psicología de la elección en el que descubrieron que una pérdida nos duele 2,5 veces más que el disfrute que experimentamos por una ganancia equivalente.

 

 

El siguiente gráfico resume cómo nos sentimos al ganar y al perder:

 

 

Por tanto, en inversión diríamos que si perdemos un 1, tenemos que ganar un 2.5 para poder psicológicamente aceptar la pérdida del 1, explica Ana Fernández.

 

 

Si hemos perdido el 50% con una acción, el 50% restante estamos dispuestos a arriesgarlo más, porque ya hemos dado por perdido el 100%. Por tanto, ante una pérdida segura, los inversores prefieren arriesgar más, sólo para intentar no perder.

 

Cómo nos afecta el riesgo a perder en la toma de decisiones financieras

 

Tendemos a pensar que somos más listos y racionales de lo que en realidad podemos ser y somos a la hora de la verdad. La traducción es que los sesgos cognitivos nos llevan a tomar decisiones que no siempre nos benefician. La aversión a la pérdida es sólo un ejemplo.

 

Una de sus ramificaciones es lo que se conoce como el efecto certeza. Al igual que evitaremos la pérdida aunque asumamos más riesgos, también elegiremos ganar menos con tal de no asumir riesgos. Es decir, preferimos inversiones seguras con las que ganar muy poco sin arriesgar nada en lugar de tener la opción de ganar más asumiendo algunos riesgos.

 

La traducción práctica a efectos de inversión es una apuesta por las cuentas corrientes, los depósitos y activos defensivos. Ana Fernández confirma esta tendencia entre sus inversores, prefieren tener tranquilidad a la hora de invertir.

El efecto reflejo y el efecto dotación, una variante de la aversión a la pérdida

 

Existe otra vertiente de la aversión a la pérdida que se conoce como efecto reflejo. Dicho de otro modo, arriesgaremos más para recuperar un dinero que hemos perdido que para ganar esa misma cantidad de dinero. Esto se debe también a otro sesgo cognitivo llamado efecto dotación, según el cual valoramos más algo que ya es nuestro, por encima incluso de su valor o precio real.

 

Estos dos sesgos cognitivos son los causantes de que no sigas uno de los consejos de inversión en bolsa más repetidos: dejar correr las ganancias y cortar las pérdidas. En otras palabras, no vender mientras una acción está subiendo pero hacerlo rápidamente cuando cae, asumiendo las pérdidas una vez estas superan cierto umbral. Esto que parece fácil es uno de los errores comunes en el inversor novato, que aguantará una acción con pérdidas con la esperanza de que se recupere antes de asumir su error, es decir, de reconocer la pérdida.

Ante el nivel de ansiedad que puede producir las pérdidas en bolsa, Fernández recomienda como terapia relativizar lo que estamos sintiendo, y observar con objetividad lo que nos está pasando. A veces los inversores toman decisiones asumiendo un riesgo superior al que pueden tolerar, porque realmente no tienen la conciencia de las consecuencias del riesgo asumido.

 

“Nada es tan grave como parece cuando lo piensas”, Daniel Kahneman.

 

Fuente: Ennaranja.com

Compartir


Translate »